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miércoles, 31 de mayo de 2017

Artículo final


Hola de nuevo. Parece que por ahora he llegado al primer campamento base. No digo cima, porque a diferencia de las montañas donde el punto más alto es inamovible, en el aprendizaje cada día cuenta y siempre habrá cosas por aprender. Pero sí he llegado al punto y final (¿o puede que no?) de este blog, al menos en lo que se refiere a la presentación de las actividades.

Cuando leí que debía crear un blog para realizar mis actividades y que iba a ser mi herramienta de trabajo tuve sensaciones encontradas. Por una parte, me parecía interesante y como no había utilizado esta metodología antes me parecía un reto. Pero había algo que me paralizaba. Tener que escribir y mostrarlo a todo a todo el universo virtual, pensar que CUALQUIERA podía leer lo que yo iba a escribir me daba bastante vértigo. ¿Y si lo que yo escribo es una locura o no tiene sentido? Me costó y bastante, pero llegué a la conclusión que serían mis locuras y mis sinsentidos. Este es mi blog y estas son mis ideas.

Había algo más. Este es mi primer año en La Salle, pero ya había oído mucho hablar de Irune.  Mucho y muy bien, pero también sabía que es muy exigente.

Con todo esto cree mi blog. El primer paso era más o menos fácil. Elegir un nombre. La ardilla corre es la primera poesía que me aprendí en el colegio cuando era pequeña. Mi familia recuerda que la iba recitando continuamente. Este era el momento de hacerle un homenaje a esa poesía y a la profesora que me la enseñó.  Elegido el nombre y el diseño solo quedaba decirle a todo el mundo que existía y ponerme manos a la obra.


Cada bloque de contenidos llevaba incluida la realización de una actividad. Comencé a leer los contenidos del bloque 1 y recibí el primer jarro de agua fría. Me di cuenta de que no tenía ni idea de qué era en realidad, la literatura infantil y mucho menos cual era la diferencia entre los diferentes tipos de textos. Para mí, había cuentos y libros más o menos didácticos. Punto. No había oído en la vida el término Paraliteratura. Mal empezaba.
Comenzaba el bloque 1 con un repaso por la historia de la literatura infantil. Poco a poco me fui introduciendo en el tema. Acomodándome. A llegar al siglo XX y sobre todo a los años 50-60, el ritmo productivo se aceleraba, al igual que también cambiaba el punto de vista.  Me sorprendió ver como siempre ha habido una excesiva obsesión de enseñar contenidos y de buscarle una parte moralizante. De hecho, yo pensaba que así debía ser. Nunca había reflexionado sobre la importancia de buscar el placer y el entretenimiento. En este bloque descubrí y aprendí que un texto literario debe tener unas características. Debe ser artístico, con una función lingüística poética que puede ser un texto narrativo una obra teatral o un texto poético y que en su mayoría son textos de ficción.  Un texto literario enseña, pero no lo hace de una forma explícita.  En este bloque empecé a utilizar unos documentos que me han ido acompañando en todo el cuatrimestre. Las tablas de edades con sus características propias. No es que no las supiera, pero han sido mi documento guía a lo largo de este proceso. Ser consciente de ellas me ha hecho darme cuenta de que muchas veces he podido presentar un libro que no era el más adecuado para esos receptores. Hago mención especial al documento de Irune sobre las pautas para regalar libros, pero también al de Consuelo Armijo sobre el Nosense (maravillosa reflexión).
En el bloque además nos enseñaba a analizar un texto de autor. Si bien es cierto que siempre me he fijado y le he dado importancia al tamaño del libro, a sus ilustraciones, a su tipografía además del contenido en sí mismo, ahora lo hago con mucha mayor seguridad y sabiendo por qué y en qué me he de fijar.
Una vez visto el tema tocaba hacer la actividad.  Elegí un libro que para mí es especial. Y así lo hice saber. Lo hemos leído infinidad de veces en casa y además retrata un poco como ha sido mi infancia. Buscarles más utilidades a los objetos, aunque parecieran ridículas, era una de nuestras diversiones en casa. Creo que me puse colorada al leer los buenos comentarios de mis compañeros sobre mi texto.
Por otra parte, yo debía también comentar los textos de otros compañeros. Al principio pensé, bueno esto se hace rápido. Error. Bueno, podría haberlo hecho, pero no hubiera sido correcto ni justo. Mis compañeros han dedicado tiempo a hacer sus trabajos y se merecen que les dediques un tiempo a leerlos. Me ha encantado esta metodología, lo digo ya. He aprendido preparando mis entradas, pero he aprendido muchísimo leyendo las de los demás.  Todos teníamos las mismas directrices, pero cada uno ha creado sus entradas de una forma diferente. Como cotilla innata que soy, me leí muchísimas entradas y descubrí un montón de libros que no conocía y que ya han pasado a mi listado.

Bien, ya sabía la diferencia entre texto literario y texto paraliterario, en qué debía fijarme a la hora de analizar un texto, pero llegaba otro termino que desconocía. Literatura folclórica, bloque 2.  Todos esos cuentos que me contaba mi madre para así tenerme quieta un rato, sus retahílas y sus nanas estaban ahí incluidos. Y descubrí que el origen de los textos folclóricos era parecido a lo que hacía mi madre. Sin hoguera, eso sí. La humanidad se ha construido gracias a la transmisión oral. He conocido las distintas versiones de diferentes recopiladores sobre los textos folclóricos, la clasificación de los cuentos y sus características propias. Pero lo que más me ha gustado es ver la importancia de usar estos textos en el aula. Yo era de las que quitaba mucho vocabulario pensado que no lo iba a entender, en lugar de decirlo y explicarlo haciendo así que creciera su vocabulario. ¡Y esa manía de que todos los personajes deben ser buenos! Pues no, también los hay malos. Como en la vida. Y desde luego la importancia de tener muy en cuenta a quien dirigimos los cuentos (otra vez me voy a las tablas de las características e intereses por edades).

Cuando vi la cantidad de documentos anexos que había del bloque me llevé las manos a la cabeza. Pero de pronto comencé a leerlos y con Bettelheim me enganché.  Sin darme cuenta me leí y releí el libro (para hacer la actividad subí y bajé bastantes veces por el texto online). La aventura de oír de Ana Pelegrín ha sido un texto que he utilizado desde entonces para las demás actividades.
Cuando llegó el momento de adaptar mis textos estaba un poco asustada. Leí otros blogs y mis compañeras habían modificado en general mucho los textos.  Yo había descubierto que no era necesario cambiar la historia ni el final, simplemente con buscar un texto adecuado para su edad y explicar lo que no entendieran sería suficiente. Recuerdo que una compañera me dijo que mi texto era un poco largo, y lo acorté. Lo que no dije es que era la segunda vez que le metía tijera. Pero me encantó que me lo dijera porque uno de mis defectos es no saber concretar. Tiendo a enrollarme y dejarme ir….  Agradecí los comentarios de mis compañeros. Para el tercer texto quería hacerlo de un recopilador español. Me lancé con Fernán Caballero. Encontré una edición maravillosa y que me cautivó. Y encontré adivinanzas, otro tipo de texto folclórico y de que nunca habría dicho que lo era… Si en el caso de los refranes, ahí veía más claramente la relación con la tradición, pero no había hecho nunca esas mismas reflexiones para las adivinanzas.

El tercer bloque era un paso más.  Ya sabía en qué fijarme para elegir un texto, la importancia de los textos folclóricos y ahora me tocaba a mi ser la que eligiera una estrategia y la que contara un cuento. En la sesión presencial se habló de que cada uno podía tener un proceso para decidir cómo llevar a cabo el taller cooperativo. Decidí no agobiarme e ir paso a paso.  Nunca me había dado cuenta de las diferencias entre cada una de ellas, de hecho, las he mezclado toda mi vida sin impunidad.
Recojo la frase del bloque 3 que dice así …” los niños no se convierten automáticamente en buenos oyentes. “. Hay que buscar el momento y crear un clima propicio. Además de detallar las características de cada estrategia, se volvía a poner de relieve la importancia de prestar atención a mis oyentes. Sus gestos mientras yo lea o cuente el cuento me van a decir si están o no interesados en la actividad. Si yo disfruto, ellos lo van a hacer. Mi entonación, mis gestos, mi posición todo ello va a definir el éxito o no de la actividad.  Interactuar con ellos y hacerles partícipes de la actividad es imprescindible.  Y las preguntas… ups… la primera que siempre había hecho era esa de …cuéntame que ha pasado… como si yo fuera un policía en un interrogatorio. Preguntas abiertas, que incentiven su creatividad y luego una reflexión sobre el cuento que nos lleve al diálogo y a que descubran la verdadera diversión de una tertulia y no que les hagan temblar si contestan mal. Parece obvio, pero he necesitado verlo de cerca para darme cuenta.
La preparación del taller fue muy distinta a las otras actividades. Quizá por eso la disfruté mucho. Elegí el texto (ya sabía en qué debía fijarme y fue fácil) y elegí la estrategia (acaba de aprender cómo debía hacerlo). Exponerme ante compañeros que no conozco, sin saber si lo que iba a hacer era un churro o no, era para mí una prueba más ante mi inseguridad. Salí contenta.  Fue un bloque que preparé con tiempo y que lo disfruté mucho. Había elegido un cuento con unas ilustraciones que describían a la perfección el texto y que hablaban por si solas. Debía dejar tiempo para que las vieran y pudieran apreciar su belleza y como por medio de ellas, aunque no hubieran sabido leer, podrían haberlo vuelto a contar.  Una actividad que parecía sencilla, pero que me hizo sudar. Aun así, la volvería a hacer y me ha parecido imprescindible. La hora del cuento es mucho más que ese ratito de lectura. Es un momento de escuchar, de disfrutar y de compartir. 


Y llegó Semana Santa y el bloque 4, la creación literaria. Al leer la guía sobre lo que debía hacer casi muero del susto. ¡Inventarme textos!! Y encima realizarlos. Como pollo sin cabeza empecé a pensar y a preparar textos, en prosa y en verso. Quería dejarlo hecho y publicado antes de irme de vacaciones. Hasta que leí con detenimiento la guía de nuevo. No, no tenía que hacer lo que estaba preparando.  Una parte sí, pero solo una parte. Así que dejé de lado los borradores que había preparado de cuentos (espero retomarlos porque con uno de ellos me he quedado con la espinita de no hacerlo) y comencé a hacer lo que realmente se me pedía. Mira que es fácil seguir la guía. Pues aquí un ejemplo de cómo no hacerlo.
Una vez superado el soponcio decidí disfrutarlo. Volví a leerme el bloque 4 y también los anteriores, para ser sinceros. Este bloque te exigía tener muy presentes los contenidos anteriores. Antes de decidirme a preparar un texto con niños debía contar con sus intereses en función de su etapa evolutiva (otra vez más las tablas), la importancia de la estructura, los personajes que iba a utilizar y que permitieran identificarse al niño, tener claro que tipo de texto iba a crear. De pronto, pase de mi miedo inicial a hacer un texto a pensar que era una idea increíble. 3 textos y usando estrategias diferentes. Para el verso usé el acróstico. Me pareció un ejercicio de reflexión buenísimo. Era pararme y pensar cómo soy, que palabras, gestos me definen y como me ven los demás. Mi nombre es largo, 8 letras, eso me iba a permitir ir dando pinceladas poco a poco. ¡Me encantó! Y lo mejor es que creo que es una actividad perfecta para clase. Hacerla entre todos. Pensar las características de un compañero y verbalizarlas, buscar una frase que comience por una letra para poder dar tu idea. Una actividad muy completa.
Para hacer la actividad de creación en prosa leí varias veces las propuestas. Había varias que me encantaban como las historias mudas o el binomio fantástico, bueno en general todas. Elegí los apellidos. Para hacer esta actividad tuve que pedir ayuda. Rápidamente varios de los amigos de mi hijo de la urbanización se presentaron voluntarios. Doy gracias a todos ellos y a sus madres que están sufriendo (aunque también disfrutando, sobre todo los niños) con mi paso por el grado de Magisterio. Salió mucho mejor de lo que pensaba. Y rápida. Fue una actividad rápida. Me di cuenta de que verdaderamente se puede realizar en el aula y así ampliar nuestra biblioteca además de pasar un rato genial y hacer una reflexión sobre nuestras familias.
Quedaba la actividad de creación dramática. Volví a revisar las notas sobre las características de cada etapa. Vi los miedos. Y de pronto, me vino la idea. Una obra que les hiciera ver ese miedo de otra forma, como algo cercano, con personajes con unos sentimientos como los suyos.
Las actividades para crear textos me parecieron muy interesantes. Primero porque es una forma de ampliar la biblioteca de aula y además porque si les involucro en el proceso, su interés aumenta exponencialmente. Pero lo que más me ha gustado de este bloque es ver que soy capaz de realizarlo y tal y como Irune nos pedía, es decir, de forma rápida.  Al revisar los blogs de mis compañeros descubrí técnicas que me encantaron, baratas y reutilizables. Pero también me di cuenta de que este ha sido el bloque más difícil para todos. Una cosa es comentar o adaptar, pero crear desde cero es mucho más difícil. Es aquí donde tienes que tener en cuenta todo lo anterior e ir paso a paso. Errores como crear un texto paraliterario o no tener en cuenta las edades y sus intereses pueden ser fáciles de cometer. Y desde luego hemos tenido que trabajar la creatividad, la imaginación. Creo que ha sido una actividad imprescindible por lo completa que es.

Y por fin el bloque 5. La verdad es que apenas conozco a mis compañeros. Pero como me acababa de comentar en el blog Alejandra, decidí preguntarle si le parecía bien que el bloque 5 lo hiciéramos juntas. Fui feliz al ver su respuesta. Me dijo que seríamos tres en el grupo. Silvia, Alejandra y yo.
La biblioteca de aula creo y por la experiencia que he tenido, es un rincón al que no se le suele hacer mucho caso. Libros rotos, sin orden, libros para edades que no corresponden con el aula… Siempre me ha chocado ese poco interés por el rincón de la biblioteca, pero ahora, después de lo aprendido a lo largo de estos meses, me sorprende mucho más el poco uso real que se hace de él. Si la maestra no muestra interés por ese rincón, ¿Cómo va a pretender que sus alumnos lo tengan? Incentivar la motivación, el interés me parece fundamental. La importancia de crear un espacio con un ambiente agradable, cálido, que permita intimidad, un lugar donde vivir y compartir experiencias. En el bloque hemos visto algunas estrategias para la animación a la lectura y para trabajar la creatividad. Al dotar de contenidos nuestra aula tenemos que tener MUY (y lo escribo en mayúsculas) en cuenta la edad de nuestros alumnos, sus características evolutivas y desde luego, sus intereses. Errar en esto puede suponer el fracaso de nuestra biblioteca.  No creo que sea difícil si seguimos los pasos hasta ahora aprendidos.  Disponer de un espacio para el disfrute de la lectura, un acercamiento a la literatura infantil, un lugar donde crear y recrear textos no es sólo importante porque lo diga un Real Decreto. Lo es porque con él van a crecer, van a imaginar, van a jugar, a compartir, van a disfrutar.
Con esto visto tocaba crear nuestra propia biblioteca. Ya lo dije en el post de este bloque y lo vuelvo a decir. Trabajar con estas dos compañeras (Alejandra y Silvia) ha sido un placer. Orden, interés, involucradas desde el primer momento, aportando ideas. El post fluyó y lo preparamos bastante rápido. Trabajar en equipo no es fácil. Cada uno tenemos nuestra forma de pensar, de expresarnos, nuestros propios problemas personales. Sin embargo, estos problemas no estaban presentes. Y creo que se vio reflejado en el trabajo.  Al comentar otros trabajos, vi otros formatos, planos muy elaborados y sobre todo listados de bibliotecas de aula que dan ganas de cogerlos y llevárselos.
Es una de las cosas que más me ha gustado de esta metodología. Compartir los contenidos y aprender a ver el punto de vista de otras personas. Desgraciadamente, no había tenido oportunidad de hacerlo antes. Hasta ahora, había hecho muchos trabajos y se los había enviado a la profesora. Y punto. Ahí quedaba mi aprendizaje.  Pero de esta forma, he podido aprender de otros, de sus aciertos y errores. Sin duda un aprendizaje mucho más completo. Cuando un compañero te dice que se te ha olvidado poner o relacionar algo o que hay algo que no has explicado con claridad y encima te lo dice antes que la profe y te da tiempo a modificarlo, es algo maravilloso. 😊
Ha sido una asignatura con una parte teórica, necesaria e imprescindible, pero lo mejor es que he podido poner en práctica lo que iba aprendiendo. Sirve de poco estudiar un listado de cosas en las que he de fijarme, unas tablas con las características evolutivas de los alumnos si luego no utilizo esos conocimientos. De hecho, los olvidaría si no los uso.  Las actividades me han servido para poner en práctica la teoría, para reflexionar y para darle mi punto de vista a lo aprendido. Tengo ganas de poder llevar a cabo con mis alumnos todo lo que he aprendido. Esta asignatura me ha servido (entre otras cosas) para demostrarme que puedo hacerlo, que debo creer más en mí misma.
Hace tiempo encontré una frase de María Montessori que dice “La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle”. En esta asignatura Irune nos ha hecho ver cosas que unas veces no sabíamos, pero otras nos las ha tenido recordar y poner por escrito para que nos diéramos cuenta. Y a continuación nos ha dejado que voláramos con nuestras actividades para poder crecer.

Un placer y una alegría haberla cursado. Una pena que se acabe y que no haya podido disfrutar de todas las sesiones presenciales con Irune. Sé que me hubiera llevado la mochila más cargada aún.
Por último, y respecto a la bibliografía/ webgrafía que he ido utilizando para la realización de este blog, al acabar cada post aparece toda ella. No puedo olvidar los apuntes de la asignatura, los textos complementarios y los blogs de los compañeros. No obstante, dejo aquí una lista de otros lugares a los que he acudido y a los que os recomiendo ir.

¡Gracias por todo!

Mercedes



REFERENCIAS

Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE). Recuperado de: http://waece.org/inicio.html  Página web en la que puedes acudir al rincón de los padres, acudir a la enciclopedia, ver iniciativas, reportajes, vídeos. Los reportajes que incluyen en sus boletines (hay que darse de alta) suelen ser bastante interesantes.


Biblioabrazo Blog. Recuperado de: https://biblioabrazo.wordpress.com/ Blog sobre biblioteca escolar y literatura infantil. Bien escrito.


Blog Librería Recuperado de: http://www.eldragonlector.es/ Página web de una librería, pero en la que puedes ver propuestas de libros interesantes.


Donde Viven Los Monstruos: LIJ Blog.  Recuperado de: http://romanba1.blogspot.com.es/ Un blog donde da gusto perderse entre reflexiones, selecciones de libros o leyendo sus curiosidades. Merece la pena .


RAE. Diccionario Recuperado de: http://dle.rae.es/?w=diccionario Una de las páginas que más uso.


Villanueva, A.  Yo no quiero ir a esta escuela. Recuperado de: https://noestaescuela.com/enlaces/ Enlaces a artículos, frases y vídeos interesantes.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Actividad 2: Textos folcóricos


Hola lectores, este mes debíamos hacer una selección de textos folclóricos.
Cuando hablamos de literatura folclórica nos referimos a textos sin autor, que han sido trasmitidos a través del paso del tiempo por medio de la tradición oral y que más tarde algunos autores recogieron. Algunos ejemplos de recopiladores son los hermanos Grimm, C. Perrault, o Hans Christian Andersen o como ejemplos españoles tenemos a Fernán Caballero, Saturnino Calleja o Aurelio Espinosa.
El objetivo de todos estos autores era el mismo, intentar que no se olvidaran estos cuentos. Desde luego existen infinidad de adaptaciones de los cuentos originales. Es más, cada país, cada pueblo, cada narrador introduce sus adaptaciones adecuándose a su contexto, a quién dirija el cuento.  Y es que inicialmente los cuentos folclóricos no estaban pensados para niños. Se contaban en reuniones familiares, cuando la familia estaba reunida, o lo contaba alguien que venía de lejos… Todos ellos reflejaban la cultura, las costumbres, los miedos, los anhelos de la población. Por eso, actualmente hay partes de estos cuentos que nos parecen violentas o machistas o simplemente inadecuadas.
¿Por qué es importante usar textos folclóricos en el aula?
Cuando contamos un cuento en el aula, o utilizamos cualquier texto folclórico, se crea un ambiente mágico. A través de nuestras palabras, nuestro ritmo, tono, vamos a trasladar al niño a otros lugares. Estamos uniendo a nuestros alumnos con su cultura, les estamos “otorgando signos de identidad” nos dice A. Pelegrín (1991) en su obra La aventura de Oír. Estos viajes que hagamos con ellos a otros lugares y épocas les hará desarrollar la imaginación, la memoria, la atención y a la vez le estaremos enseñando costumbres, rituales o expresiones de otra época. La estructura lineal de los cuentos va a ayudarnos en su comprensión. Debemos utilizar estos momentos para estimular las relaciones entre ellos. Van a participar, comentar, desarrollar su lenguaje oral…Nos puede servir para que aquellos más tímidos participen, los más inquietos encontrarán tranquilidad y en general todos van a disfrutar.  

En su libro “Psicoanálisis de los cuentos de hada” Bruno Bettelheim remarcaba que la tarea más importante de la educación era encontrarle un sentido a la vida. Esto se consigue a través de experiencias. Con los cuentos le estamos ofreciendo estas experiencias. Le servirán para comprenderse a sí mismo y a los demás, para relacionarse con otros y con el mundo que le rodea, además de aprender que de mayor puede aportar grandes cosas a la vida.
Encontramos muchos tipos de textos folclóricos. Los hay en verso como las retahílas o los refranes, adivinanzas, juegos. Fernán Caballero en su libro “Adivinanzas, acertijos y refranes populares” nos muestra algunos de ellos. Rescato por ejemplo refranes como “Los dedos de la mano no son iguales”, “En febrero busca sombra el perro, y en marzo, el perro y su amo”, “Gato con guante no caza ratón”. O adivinanzas como “¿Qué cosa es que entra en el río y no se moja?”. Cualquiera de ellos podemos utilizarlos en el aula. Las adivinanzas estimularán el ingenio de nuestros alumnos, con los refranes aprenderán costumbres de la época, características de las estaciones o enseñanzas morales. En prosa encontramos teatro con el que nuestros alumnos interiorizarán argumentos, vocabulario, aprenderán roles. Y por supuesto encontramos cuentos. Cuentos de hadas o maravillosos, de animales, de fórmula, como los cuentos mínimos o los cuentos de nunca acabar.
Los textos folclóricos se repetirán las veces que queramos, muchas veces será porque ellos nos lo pidan. Al repetirles el cuento, intentaremos usar las mismas palabras, gestos, entonación. De esta forma, vamos a ayudarles a asimilarlo, a guardarlo en su memoria. La repetición va ayudar a mejorar la memoria auditiva y conseguiremos así una agilidad a la hora de asimilar los contenidos de forma oral.
Para contar un cuento debemos crear un ambiente tranquilo, en el que los oyentes (nuestros alumnos) se sientan en un ambiente propicio para la escucha y para poder dejarse llevar por el viaje que le proponemos. Creo que lo mejor es huir de una estructura estricta de la clase. Ellos deben estar cómodos. Antiguamente se hacía alrededor de una hoguera. Nosotros no podemos hacer eso en el aula, pero sí que podemos estar en círculo, permitiendo que estén sentados o tumbados.  Creo que hay algo maravilloso y es el silencio que se crea cuando contamos un cuento. No es que les obliguemos a estar en silencio, sino que estarán absortos en el relato, expectantes.  La prisa la debemos dejar para otro momento. La narración de un cuento lleva un tiempo que hay que respetar. Si no nos va a dar tiempo a hacerlo, es mejor dejarlo para otro día que acelerarlo y perder la esencia.  La mirada me parece otro elemento muy importante. Debemos mirara a todos nuestros oyentes, haciéndoles así partícipes del momento. Si nos centramos sólo en unos niños, el resto se sentirán excluidos y perderán el interés.
A la hora de elegir un cuento debemos antes saber si lo que vamos a contarles procede de una adaptación, una recopilación, una traducción literal o es un resumen. Cuando cogemos un libro debemos fijarnos en estos datos. No debemos olvidar que los textos folclóricos no estaban pensados para niños así que debemos huir de esas colecciones que todos hemos visto alguna vez tipo “Cuentos clásicos para niños” o “365 cuentos para niños”.
Al contar un cuento folclórico es importante mantener la esencia de este. Hay que intentar no desvirtuar la obra, podemos eliminar párrafos o metáforas y usar palabras más actuales, pero teniendo en cuenta que si hacemos esto podemos quitarle fuerza al texto. 
Respecto a los personajes, el rol o papel que ejercen tampoco debemos cambiarlo. Los habrá buenos y malos. Quitarlos o modificarlos sería cambiar la historia. No creo que tengamos que minusvalorar la comprensión de los niños.  
Vamos a adaptar el texto a nuestros alumnos y eso podemos hacerlo gracias a que conocemos bien en que momento madurativo están. Aun así, estaremos pendientes de sus caras, su actitud que serán las que nos indiquen si estamos realizando una adecuada adaptación o si el texto era apto para ellos. Cada niño es un mundo y por eso cada uno va a disfrutar más o menos con un cuento. Esto nos debe servir también para conocerles mejor.
Podemos utilizar alguna de las múltiples fórmulas para empezar el relato: Érase una vez…, Pues señor…, En un país lejano…, Hace años…, Vivía una vez…, Hace mucho tiempo…. Y lo mismo para acabar nuestro relato. Algunas fórmulas las conocemos bien, por ejemplo, ... y fueron felices y comieron perdices, ... colorín colorado este cuento se ha acabado, ... y fueron felices y comieron perdices y a mí no me dieron porque no quisieron. Otra de las cosas que debemos hacer al contar un cuento es darle una entonación, una sonoridad al cuento. Para ello, utilizaremos onomatopeyas, con nuestra voz vamos a modular las palabras y de esta forma resaltar las partes que creamos convenientes haciendo más fácil así su comprensión.  Las pausas nos van a servir para introducir personajes, para introducir nuevas acciones, pero también para que ellos participen, realicen sonidos y desde luego creo que deben servirnos como método de evaluación para saber si están atentos e interesados y poder modificar nuestra acción.
Debemos tener bien en cuenta su edad, sus intereses a la hora de elegir un texto. Mis propuestas están dirigidas a niños de tercero del segundo ciclo de infantil. En esta edad disfrutan con las historias de animales humanizados. Para ellos el proceso es más interesante que el resultado. La atención a esta edad ya está más desarrollada y podrán seguir el discurso de la narración. La memoria está también más desarrollada y aprenderán las repeticiones, canciones, retahílas con mayor rapidez. En la etapa pre operacional comienzan a tener la capacidad de ponerse en lugar de otros, por lo que disfrutarán de estos cuentos. El desarrollo de su lenguaje también nos va a marcar una diferencia. Van a disfrutar con las repeticiones, las retahílas, con las onomatopeyas, la simulación que hagamos de los ruidos de la casa, el bosque..
Bruno Bettelheim nos dice en su libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas:
Para que una historia mantenga de verdad la atención del niño, ha de divertirle y excitar su curiosidad. Pero, para enriquecer su vida, ha de estimular su imaginación, ayudarle a desarrollar su intelecto y a clarificar sus emociones; ha de estar de acuerdo con sus ansiedades y aspiraciones; hacerle reconocer plenamente sus dificultades, al mismo tiempo que le sugiere soluciones a los problemas que le inquietan. Resumiendo, debe estar relacionada con todos los aspectos de su personalidad al mismo tiempo; y esto dando pleno crédito a la seriedad de los conflictos del niño, sin disminuirlos en absoluto, y estimulando, simultáneamente, su confianza en sí mismo y en su futuro.
Al acabar la narración para fomentar el diálogo y la participación debemos lanzarles preguntas del tipo ¿Cómo era Pulgarcito?, que nos sirven para recordar las características de los personajes o repetir las retahílas o cancioncillas que hubiera. De esta forma podremos comprobar el nivel de comprensión de nuestra narración. Para fomentar la participación podemos pedirles que nos expliquen, por ejemplo, ¿Qué le dijo el ladrón a Pulgarcito?. Otras actividades que podemos ofrecer a nuestro grupo es crear un final diferente. Esto les encanta y además de trabajar su imaginación estaremos trabajando su expresión oral. Siempre podemos recurrir a las actividades artísticas, como que ellos nos dibujen la parte del cuento que más les ha gustado, crear un escenario para luego reproducir el cuento.  
Voy a presentar dos cuentos de hadas o maravillosos y sus adaptaciones para niños de 5 años. Este tipo de cuentos es una introducción al mundo imaginario. Las imágenes que crean permanecerán para siempre en su memoria.  Estas imágenes tienen significados diferentes. Por ejemplo, Pulgarcito se marcha de la casa de sus padres, como renunciando a su infancia mientras que Blancanieves es obligada a salir de ella para que su madrastra sea la más guapa del reino.  Presentan el mal como algo habitual en el mundo y contra el que hay que luchar., pero el héroe de la historia puede con todo. Es con ese con el que se va a identificar el niño.
El primer cuento que presento es Verdezuela (Rapunzel)

Recopilado por los hermanos Grimm y encuadrado dentro de los cuentos de hadas o maravillosos.  

Análisis
El texto que habéis leído es el original de los hermanos Grimm. 
Usa un lenguaje bastante sencillo y comprensible para niños. Hay palabras y expresiones que podrían explicarse. No creo que sea necesario quitarlas, solo explicarlas. Explicaría la palabra verdezuela, iracunda, arrobado, afabilidad y las frases gozar de paz y se avino a todo.
Para explicarlas bastará con cambiar el tono de la narración y a modo de inciso, explicar la palabra, para a continuación continuar con ella. De hecho, la explicación de los términos podría llegar a retirarlas después de lo haya contado varias veces. Habrán aprendido el vocabulario y no será necesario explicarlo. Las partes que se repiten son perfectas para que ellos las reciten:
"¡Verdezuela, Verdezuela, Suéltame tu cabellera!"
Recuerdo que me encantaba que mi madre me hiciera trenzas y las movía hacia delante como si quisiera lanzárselas a alguien como hacía Rapunzel (en este caso Verdezuela).
Las formas verbales no las cambiaría. Dan identidad al texto- narración. Nos sirven para ver cómo se hablaba hace tiempo, cómo se expresaban.
Es un cuento con una estructura lineal (presentación de la acción, nudo, desenlace). Tal y como nos define Propp, podemos observar que los personajes desarrollan su acción a través de las funciones: Alejamiento de sus padres/ prohibición de salir de la torre/ transgresión al dejar subir al príncipe/ Reacción del héroe / fechoría/ socorro/ Tarea difícil pues el príncipe vaga por los bosques ciego y sólo/ Tarea cumplida al encontrar a su amada/ Matrimonio.
En los cuentos maravillosos al presentar al niño a personajes con roles totalmente opuestos, le ayudamos a comprender más fácilmente la diferencia entre ambos. La bruja es malvada y el príncipe es bueno y lleno de amor. Este cuento no sería adecuado para niños menores de esta edad, que aún no tienen desarrollada su personalidad. Plantearles estos dos tipos de personalidad tan diferentes es hacerles elegir entre uno y otro y con menos edad, no están preparados. Incluso puede que con 5 tampoco.
Verdezuela tiene un gran sentimiento de soledad, tiene la necesidad de ser amada. Un sentimiento y necesidad que los niños (y adultos) tenemos. Y ella busca la solución echando las trenzas al príncipe para suba hasta la torre y así poder estar con ella. Este cuento acaba de una forma muy tradicional y feliz. El sentimiento de soledad que Verdezuela tenía ha desaparecido. Vivirá feliz con el príncipe para siempre. La niña se ha hecho mayor, es el paso de la infancia a la madurez. Verdezuela es una niña lista que supera a la bruja. Sin embargo, es ésta la que priva de libertad e independencia a la niña. Este problema es un problema habitual en los adolescentes. Será el sexo masculino, el príncipe, el que le rescate de esa privacidad de libertad. En los cuentos de hadas o maravillosos, los objetos ayudan a los personajes en los momentos más difíciles. Verdezuela tiene esas trenzas tan largas que son las que la conectan con la realidad, con el exterior.
La figura de la mujer es bastante característica en los cuentos de hadas. En este caso la bruja es malvada, ha encarcelado a nuestro personaje.
Es un cuento que presenta como valores el amor, la paciencia de Verdezuela para conseguir su objetivo que es salir de la torre y encontrar el amor que no tiene allí. Por el contrario, vemos que Verdezuela desobedece a su madrastra permitiendo entrar al príncipe en la torre. El amor del príncipe es el que motor del cuento. El amor lo puede todo y aunque queda ciego, recupera la vista en cuanto está de nuevo con su amada.  Son valores que los niños conocen bien y son fácilmente identificables en el cuento.
Después de la narración del cuento les haría preguntas como ¿Cómo crees que se siente Verdezuela en la torre?, ¿Creéis que es buena idea lo de encerrar a la chica?, ¿Cómo os escaparíais vosotros? Las respuestas de todos las iría apuntando y luego crearíamos un panel para colgarlo con los dibujos de los chicos sobre el cuento y las respuestas que han ido dando.  
El segundo cuento que os presento es Pulgarcito. Es un cuento también recopilado por los hermanos Grimm y que podéis encontrar en http://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/pulgarcito. Está protagonizado por un niño de un tamaño muy pequeño, pero con un ingenio muy grande.
Análisis
Al igual que en el otro cuento el vocabulario es bastante comprensible para un niño de 5 años. Aun así, hay palabras que explicaría como cuando llaman a Pulgarcito menudencia para decir que es pequeño. Cuando dicen "la doméstica", añadiría empleada o responsable de la casa o simplemente criada como dice un poco más tarde. Es una palabra con matiz peyorativo y que podemos omitir. 
Aparecen en el texto interjecciones (Ay!) y frases que nos recuerdan a las que decían los carreteros para hacer caminar al burro/ caballo (arre, so, tras).
En los cuentos de hadas o maravillosos, los personajes se definen por la acción. Están perfectamente diferenciados, el héroe, la malvada bruja… Pulgarcito se marcha de su casa. Es una forma de renunciar a la dependencia de la infancia. Ya es mayor y sabrá como volver y así se lo dice a su padre. Deberá buscar soluciones a sus continuos problemas, escapar de los ladrones, salir de la tripa de la vaca y el lobo, aunque también nos va a presentar un tema tabú, robar o portarse mal para conseguir su libertad.
El niño se identifica con Pulgarcito porque éste sabe cómo solucionar los problemas, tiene ingenio, es aventurero. Por otra parte, plantea uno de los miedos típicos de la infancia. El miedo a la oscuridad y la angustia que ésta le produce.
Pulgarcito aprende rápidamente que no todas las personas en el mundo son buenas  y que puede haber personas que quieran aprovecharse de ti.
Es un texto acumulativo. Al pobre Pulgarcito le van ocurriendo aventuras y de todas ellas saldrá.
La estructura de Pulgarcito está construida sobre las siguientes funciones de Propp: Alejamiento, prohibición, transgresión, engaño, complicidad, fechoría, carencia, principio de la acción contraria, socorro, tarea cumplida.
Como valores que nos muestra es muy destacable que no pierde la esperanza, aunque no consiga su objetivo a la primera.  Por otra parte, utiliza el engaño para salir de las situaciones.  Aprovechando los valores y contravalores les preguntaría qué les parece las aventuras en las que se mete Pulgarcito, también les preguntaría si ellos fueran tan pequeñitos como Pulgarcito, ¿se irían de casa a correr aventuras o preferirían quedarse en casa con sus papás?. También les pediría que pensaran cómo se escaparían ellos de los ladrones, o por dónde saldrían ellos del estómago de la vaca. Con 5 años ya tienen el concepto corporal y podrían buscar “vías de escape”.
Este texto lo conocemos también con el nombre de Garbancito.
El último texto que presento es un cuento de Fernán Caballero. Bajo este nombre encontramos a Cecilia Böhl de Faber y Larrea (1796). Ella ha sido una de las figuras más representativas del costumbrismo español. En todos sus libros ella nos dice que no inventa, sino que copia. Por eso mismo debía tener un hueco en este post.
 Lo he encontrado en su libro “Cuentos de encantamiento y otros cuentos populares”. Aquí recogió algunos cuentos. Éstos con cuentos breves, con acciones rápidas, sin largas descripciones. Algo que encontramos en la mayoría de ellos es una moraleja.
Os dejo unas fotos de una edición del libro impreso en 1986 con prólogo de Carmen Bravo-Villasante que he encontrado con unas ilustraciones preciosas.




No obstante, también he encontrado esta otra edición más dirigida a niños, aunque con los textos íntegros.

Entre todos los que presenta he elegido un cuento de encantamiento La niña de los tres maridos.

El texto, podéis encontrarlo también en esta página web. http://www.rinconcastellano.com/biblio/sigloxix/fernancab_tresm.html
Análisis
Este cuento está dirigido a niños de 6-7 años, es decir, al final de la etapa pre operacional y en concreto en la etapa del pensamiento intuitivo (4-7 años). En esta edad los niños tienen una vida imaginativa muy rica. Le gustan los cuentos predecibles, pero con finales sorprendentes como este. Uno de sus temores es el tener que elegir, al igual que lo que debe hacer la protagonista. Y aquí se presenta un final que les da a entender que no siempre hay que elegir, que se puede llegar a un acuerdo y trabajar en equipo con todas las opciones. El vocabulario es más difícil y la simbología también. Como en los otros dos textos, creo que con explicar algunas palabras sería suficiente. Beneplácito, mohíno, o la frase de “estando en estas tribulaciones” serían las que explicaría a modo de inciso en la narración.
Lo primero es que me ha sorprendido es que existiera un cuento en el que una mujer dijera en voz alta que quería vivir con tres hombres. Es curioso que se permitiera contar en otra época un cuento sobre una mujer que quiere ser polígama y más aún recopilarlo y escribirlo. No es habitual encontrar cuentos en los que aparezcan mujeres con cualidades que podríamos considerar como actuales (tener decisión propia y querer actuar de acuerdo a su forma de pensar). Sorprende además que se la presente como voluntariosa y terca. Las mujeres de la época eran débiles, sumisas y pasivas como Verdezuela que esperó a su príncipe en la torre en lugar de haber pensado como escaparse.
También aparecen elementos muy interesantes como: la magia del espejo, la pócima que resucita a los muertos y la barca que te lleva a cualquier sitio.
Fernán Caballero nos traslada a un mundo de fantasía, de religiosidad… pero al mismo reflexiona sobre la vida real y sobre la continua toma de decisiones en la vida.
Los novios a diferencia de otros cuentos no son príncipes, son simplemente personajes apuestos. Por otra parte, tampoco tienen nombre. Recalcando así que, aunque tienen una función no son los protagonistas. Creo que el verdadero protagonista es el viejo misterioso que se les aparece a los tres novios y los tres objetos que éste les da. La magia está representada por este viejecito -mago que vende objetos con poderes especiales, cuya función es ayudar a los protagonistas a cumplir con su misión.
Al acabar la narración les preguntaría qué les parece lo que hace la chica, de ser ellos la chica, cómo habrían actuado. ¿Qué les parece la idea de tener tres maridos o mujeres?, ¿Cómo sería una casa así?, ¿qué les parece la idea de tener un espejo en que pudieran ver a la persona que ellos quieran? ¿Existe?, y ¿la barca que va a cualquier sitio?, ¿Dónde irían ellos?
Este cuento es muy original y creo que les puede hacer sonreír y desde luego quieran contarlo a sus padres y de esta forma se continuará con la tradición oral.
Sólo una última cosa para acabar. Al principio de la entrada os dije una adivinanza… “¿Qué cosa es que entra en el río y no se moja?”. ¿Sabéis la solución? Muy fácil, ¡los rayos del sol!
No ha sido nada fácil elegir los textos. He leído para este post muchísimos cuentos. Algunos imposibles de adaptar, mucho de ellos no encontraba valores adecuados para trabajar en el aula. Está claro que hay muchos cuentos folclóricos, pero no todos son aptos para trabajar en un aula. Espero que os haya gustado.

REFERENCIAS
Caballero, F. (1986). Cuentos de encantamiento y otros cuentos populares. Barcelona. Érase una vez…Biblioteca de cuentos maravillosos.
Caballero, F. (1986). Cuentos de encantamiento. Madrid. Espasa- Calpe
Caballero, F. (1989). Adivinanzas, acertijos y refranes populares. Madrid. Montena
Cuentos de Grimm. Recuperado de www.grimmstories.com
Documentos del Bloque 1 de la asignatura Literatura Infantil- Grado en Educación Infantil- La Salle. Recuperado de: https://online.lasallecampus.es/pluginfile.php/9344/mod_resource/content/1/CUADRO_Cuentos%20seg%C3%BAn%20edad%20y%20desarrollo.pdf
El cuento de tradición oral y el cuento literario: de la narración a la lectura. Morote Magán, P. Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. Recuperado de: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-cuento-de-tradicion-oral-y-el-cuento-literario-de-la-narracion-a-la-lectura--0/html/673d9489-8bd2-4b3c-afcf-f93ab90342af_7.html
El cuento: Su valor educativo en el aula de infantil (2009). Federación de enseñanza de CC.OO. de Andalucía. Temas para la educación. Recuperado de: https://www.feandalucia.ccoo.es/docu/p5sd5950.pdf
Labajo Gonzalez, I. (2017). Teoría de la asignatura Literatura Infantil- Grado en Educación Infantil- La Salle.  Recuperado de: https://online.lasallecampus.es/pluginfile.php/9339/mod_resource/content/1/Literatura%20infantil_teor%C3%ADa.pdf
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